
Al entrar en un invernadero a finales del otoño, se puede sentir el ambiente húmedo antes incluso de verlo: el aire está cargado de humedad, y esta se infiltra en cada grieta y conexión del invernadero. Si el calentador deja de funcionar adecuadamente, las plántulas crecen con lentitud, los esquejes se pudren y todo el ciclo de cultivo se ve afectado. Por eso, sometemos todos los calentadores infrarrojos para invernaderos a pruebas rigurosas en condiciones de alta humedad y temperatura, hasta que se encuentran sus puntos débiles, mucho antes de que el aparato llegue a los estantes donde se cultivan las plantas.
Lo importante detrás de todo esto Utilizamos elementos calefactores de tipo tubo de cuarzo, ya que estos transmiten calor de manera directa hacia las plantas, el suelo y los estantes. La electricidad se convierte en energía infrarroja, lo que reduce al mínimo el movimiento del aire. De este modo, el calor se mantiene donde se necesita. En la práctica, esto significa temperaturas más estables a lo largo de toda la fila de plantas, menos condensación en las cubiertas y un crecimiento más estable.
Combinamos estos elementos con una interfaz de termostato sencilla y un revestimiento resistente a la humedad, para evitar que esta penetre en el interior del calentador. El resultado es un rendimiento predecible a lo largo de largos períodos de tiempo; una estabilidad que se puede medir en el desarrollo uniforme de las plantas.
Por qué los calentadores infrarrojos son ideales para invernaderos El trabajo en un invernadero requiere condiciones constantes. El calor infrarrojo calienta primero las superficies, lo que permite controlar las temperaturas nocturnas sin necesidad de mover aire, evitando así el desarrollo de enfermedades. También se puede controlar mejor el punto de rocío, lo que ayuda a reducir la presión de los hongos. Además, las zonas radiculares permanecen más calientes cuando el aire exterior es frío.
Dado que se trata de un sistema eléctrico y de radiación, es posible colocarlo cerca de las plantas delicadas, evitando así las fluctuaciones que ocurren con los sistemas de aire forzado. La fiabilidad no es opcional aquí: un solo fallo puede arruinar semanas de trabajo. Nuestras pruebas de envejecimiento están diseñadas para evitar que esto ocurra.
Los detalles prácticos que hacen que funcione bien Incluso un buen calentador infrarrojo necesita ser colocado de manera inteligente. Es necesario mantenerlo a una distancia segura de las hojas y de las líneas de riego. Además, el termostato debe adaptarse a la carga que se le exige. La alta humedad es una característica típica de estos ambientes, por lo que es necesario utilizar hardware de montaje y cables resistentes a la corrosión.
Un dato importante: el calor radiante proporciona comodidad donde se dirige, pero no calienta el aire de manera uniforme. Es necesario combinarlo con una circulación de aire suave para mejorar el microclima.